Bryan Osorno Escudero, de 33 años de edad, terminó en la cárcel luego de agredir brutalmente a su hermana porque ella se negó a aceptar la invitación de salir con un amigo suyo; en medio del ataque, la madre intervino para defenderla, pero también fue víctima de su propio hijo, quien la golpeó y le causó heridas con un pedazo de vidrio.
¿Qué pasó?
El hecho ocurrió el domingo 15 de marzo, a las 5:20 de la tarde, en la manzana 8 del barrio Gilberto Peláez de Pereira. Según lo relatado por la Fiscalía, en audiencia pública, el hoy investigado llegó a la vivienda donde convive con su hermana y su progenitora con la intención de llevársela para donde un amigo suyo, quien estaba interesado en ella y, a cambio, le ofrecía regalos.
Como la joven se negó a ir, el hombre se enfureció y comenzó a agredirla verbal y físicamente. En medio de la rabia, le lanzó amenazas escalofriantes, diciéndole que cuando estuviera amarrada y “con los fierros en la cabeza” ahí sí la iba a sentir. Luego se le abalanzó, le advirtió que la iba a matar y le propinó múltiples puños en todo el cuerpo.
La madre, al ver lo que ocurría, intervino para salvaguardar a su hija, pero el agresor, es decir, su propio hijo, también la atacó, propinándole dos puños en el rostro; además, rompió un vidrio del comedor de la casa y con este le causó heridas en brazos y piernas. En medio de la agresión, comenzó a gritar que las iba a matar, tomó una tabla como elemento contundente y le causó un golpe en la zona dorsal. Aterrorizada, la mujer logró encerrar a su hija en una habitación y trataba de contener a su hijo para evitar que continuara golpeándolas.
Las autoridades policiales fueron alertadas sobre una riña y, al llegar al lugar, las víctimas les contaron lo sucedido; los uniformados las observaron heridas y ellas manifestaron su intención de denunciarlo.
Según lo manifestado por la Fiscalía, no sería la primera vez, ya que el hombre las ha violentado física y psicológicamente; incluso, en otras ocasiones las habría obligado a ver por videollamadas cómo golpeaba a otras mujeres que han sido sus parejas sentimentales, reiterándoles que les haría lo mismo a ellas.
La audiencia
La Fiscalía 33 URI de Pereira le imputó el delito de violencia intrafamiliar agravada, cargos que no aceptó. El ente acusador solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario y, tras analizar los elementos materiales probatorios, el Juzgado Segundo Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Pereira calificó la conducta como grave y terrible, señalando que un hombre que agrede a su propia familia representa un latente y probable riesgo para las víctimas, que se trató de un comportamiento malvado y que existe un peligro real para ellas, por lo que decidió enviarlo a prisión.
