Lo que, al parecer, comenzó como el cobro de una deuda relacionada con ketamina, terminó con cuatro jóvenes enviados a prisión, señalados de haber secuestrado a un hombre en Dosquebradas. La Fiscalía sostiene que la víctima fue retenida contra su voluntad, intimidada y obligada a subir a un vehículo con la aparente intención de trasladarla a una finca donde le harían daño.
¿Qué pasó?
La captura de Jhon Bairon Quintero Arcila, de 25 años; Anderson Perdomo Henao, de 22; Juan Carlos Toro Herrera, de 19, y Jhoan Sebastián Álvarez Henao, de 18, se produjo hacia las 4:55 de la tarde del domingo 26 de julio en la calle 35 con carrera 36, luego de que un ciudadano llamara a la línea 123 para denunciar que varios hombres estaban llevándose por la fuerza a una persona en un vehículo gris, del cual suministró la placa.
Una patrulla que realizaba labores de vigilancia ubicó el vehículo en el barrio El Progreso y le ordenó detenerse. Durante el procedimiento descendieron seis personas: el conductor, el copiloto y cuatro ocupantes que viajaban en la parte trasera. En ese momento, la víctima les manifestó a los uniformados que la estaban llevando en contra de su voluntad y que pretendían trasladarla a una finca para hacerle daño. Al notar el estado de nerviosismo y temor del joven, los policías capturaron en flagrancia a los cuatro presuntos implicados por el delito de secuestro simple.
En cuanto al conductor del vehículo de plataforma, fue dejado en libertad, ya que las investigaciones preliminares establecieron que, al parecer, solo prestaba el servicio de transporte y no tendría relación con los hechos investigados.
Habría sido por una deuda
Según la denuncia, la víctima fue contactada por WhatsApp por Jhon Bairon Quintero, quien le reclamó el pago de una deuda de $260.000 que, la víctima mantenía desde hacía aproximadamente un mes con Jhon Bairon Quintero. El dinero correspondía a un préstamo que este le hizo durante una rumba. El afectado le respondió que no contaba con el dinero suficiente para pagarle. Sin embargo, de acuerdo con su relato, Jhon Bairon le propuso que, si le conseguía 30 rayas de ketamina, daría la deuda por saldada. Ambos acordaron encontrarse cerca de la vivienda del afectado, en el barrio El Progreso.
Según el relato del ente acusador, la víctima llevó una botella con aproximadamente tres milímetros de ketamina utilizada para fabricar tusibi . En ese momento aparecieron Anderson Perdomo, Juan Carlos Toro y Jhoan Sebastián Álvarez, quienes descendieron de un taxi. De inmediato lo abordaron y le dijeron que eran «los del control de Samaria» y que había cometido un error por conseguir la ketamina. Acto seguido, presuntamente lo intimidaron para que no gritara ni intentara escapar, advirtiéndole que, de hacerlo, le dispararían. La Fiscalía aseguró que, en medio de las amenazas, Juan Carlos Toro hizo un movimiento simulando portar un arma de fuego dentro del bolso que llevaba, situación que hizo que la víctima obedeciera por temor.
Posteriormente, Jhon Bairon solicitó un vehículo de plataforma y le manifestó al joven que lo llevarían hasta el barrio Samaria, en Pereira, para darle «unos masajes», expresión que la víctima interpretó como una amenaza de que sería golpeada.
Durante todo el recorrido, la víctima permaneció retenida en contra de su voluntad. Mientras la trasladaban, presuntamente la interrogaban sobre si tenía objetos de valor para entregarlos y le preguntaban si tenía «papá» o alguien que respondiera por él. De lo contrario, por estar supuestamente contrabandeando con droga, tendría que pagar una multa de cinco millones de pesos.
A prisión
La Fiscalía 257 Especializada del Gaula de Risaralda les imputó el delito de secuestro simple, cargo que los cuatro procesados no aceptaron. El Juzgado Segundo Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Pereira acogió la solicitud del ente acusador y les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario. La defensa apeló la decisión y será un juez especializado el encargado de definir si la medida de aseguramiento se mantiene o es revocada.
dato
Durante las audiencias también se conoció que, en febrero de 2025, la Sijín allanó la vivienda de la víctima y la capturó en flagrancia con ketamina. Según el relato del afectado, estaba siendo señalado por los hoy investigados de comercializar tusi en el barrio El Progreso, de Dosquebradas, «de contrabando», es decir, sin la autorización del grupo delincuencial organizado La Cordillera.
