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El terremoto golpeó duro al campo de Balboa 

17 de agosto de 2026 8 min de lectura Judicial Pereira

El municipio risaraldense fue uno de los más afectados por el sismo. En la zona rural, 519 viviendas resultaron afectadas y 85 quedaron totalmente destruidas. En Tambores, muchas familias, en su mayoría de adultos mayores, perdieron sus casas y ahora dependen de familiares y vecinos para tener dónde dormir.

La tragedia llegó al campo

Balboa está a unos 49 kilómetros de Pereira y fue uno de los 14 municipios de Risaralda afectados por el terremoto. Sin embargo, al recorrer sus zonas rurales, la magnitud de la tragedia se hace todavía más evidente.

El 98 % del territorio del municipio es rural y allí se concentró buena parte de las afectaciones. Una de las veredas más golpeadas fue Tambores, donde el terremoto dejó viviendas destruidas, familias sin techo y una comunidad tratando de entender cómo volver a empezar.

En algunas de las casas solo quedaron partes de las paredes, mientras techos, puertas, muebles y pertenencias terminaron entre los escombros.

El alcalde de Balboa, José Ernesto Miranda Márquez, confirmó que hasta el momento no se han reportado personas fallecidas por el terremoto en el municipio. Sin embargo, la emergencia dejó graves daños en viviendas y edificaciones públicas.En total, 519 viviendas resultaron afectadas en la zona rural y 85 quedaron totalmente destruidas.

“Solo nos queda observar cómo se caía la casa”

Entre las familias damnificadas está la de Rodrigo Gil, habitante de Tambores, quien contó cómo vivió el momento en que su vivienda comenzó a venirse abajo.

“Eso fue algo muy horrible. Qué pesar de mi casita, recién remodelada. Vivía acá con mi esposa y mi hijo, que está en condición de discapacidad. Salimos corriendo a la calle y solo nos queda observar cómo se caía la casa, las puertas y todo”, relató.

Aunque agradece que su familia haya sobrevivido, ahora enfrenta una nueva preocupación: no tienen dónde vivir.

“Uno se siente destrozado, contento porque estamos vivos, pero nos quedamos sin dónde vivir”, expresó.

El colegio se vino abajo

En Tambores, la tragedia también alcanzó la institución educativa de la vereda. La estructura sufrió graves daños y quedó prácticamente destruida.La escena pudo haber sido todavía peor, pues allí estudian niños y jóvenes desde grado cero hasta grado 11. Sin embargo, el día del terremoto no había clases porque se desarrollaba el Día de la Familia.

Marta Inés López, habitante de Tambores, recordó los momentos de angustia que vivió junto con la comunidad.

“Yo estaba en el cuarto cuando el temblor y, cuando salimos, observamos cómo se estaba cayendo el colegio”, contó.

La mujer recordó que los estudiantes no estaban en las instalaciones ese día y que, de haber sido así, la tragedia pudo haber tenido consecuencias mucho más graves. “Viendo a los niños, desde grado cero hasta grado 11, correr en medio del pánico… pero estaban libres por el Día de la Familia”, relató.

Una carretera que también está en riesgo

Llegar hasta Tambores también representa un peligro. La vía que conduce hacia la vereda sufrió una gran grieta y uno de sus tramos quedó seriamente comprometido.

El terreno presenta una abertura que podría provocar el colapso de la carretera si continúa cediendo. La situación preocupa a los habitantes, pues esta vía es fundamental para la movilidad de las familias rurales y para sacar los productos del campo.

Hasta los muertos sufrieron

La fuerza del terremoto no solo golpeó las viviendas y las edificaciones. También llegó hasta el lugar donde descansan los seres queridos de los balboenses.

El único cementerio del municipio resultó gravemente afectado. Parte de las estructuras cedió y algunos restos humanos quedaron expuestos, convirtiendo el camposanto en otra de las escenas dolorosas que dejó el sismo.

La situación obligó a prestar atención especial al lugar para evitar mayores afectaciones y garantizar un manejo adecuado de los restos.

Bomberos trabajan en medio del peligro

La emergencia también dejó graves daños en la sede del Cuerpo de Bomberos de Balboa.

La estructura debe ser evaluada para determinar si presenta daños que comprometan su estabilidad. Mientras tanto, los 10 bomberos que atienden la emergencia continúan trabajando, pese a que su propia sede se encuentra en riesgo y podría colapsar.

Los organismos de socorro han tenido que responder a las necesidades de la comunidad mientras enfrentan también las condiciones de seguridad de sus propias instalaciones.

Iglesia y colegios, afectados

La infraestructura pública tampoco escapó a la fuerza del sismo. La iglesia principal del municipio sufrió afectaciones, al igual que la sede educativa de Monterredondo, la Institución Educativa Tambores y la escuela de Llanogrande.Ante los daños, las clases fueron suspendidas tanto en el casco urbano como en la zona rural por tiempo indefinido. Los establecimientos deberán ser revisados por ingenieros para determinar cuáles pueden volver a funcionar y cuáles requieren intervenciones mayores. Algunas estructuras quedaron prácticamente en pérdida total.

Un acueducto que preocupa

A los daños causados por el terremoto se suma una preocupación que Balboa arrastra desde hace tiempo: su sistema de acueducto.

El alcalde explicó que el municipio cuenta con uno de los acueductos más largos del país, con una extensión aproximada de 24 kilómetros. De esta red, seis kilómetros corresponden a tubería de polietileno y otros 18 kilómetros a tubería de asbesto-cemento.

Este último material preocupa a la Administración municipal por las condiciones de la infraestructura y el suministro de agua para consumo humano.

“Cada vez que hay un movimiento de tierra se colapsa la tubería”, explicó el alcalde, quien aseguró que esto genera dificultades tanto en el casco urbano como en la zona rural.

Por eso, hizo un llamado a la Gobernación de Risaralda y al Gobierno Nacional para que apoyen al municipio en la construcción de un sistema más moderno que permita garantizar agua potable a sus cerca de 6.500 habitantes.

No están en albergues

Aunque decenas de familias perdieron sus viviendas, Balboa no cuenta actualmente con personas damnificadas concentradas en albergues.

El alcalde explicó que muchos afectados se encuentran alojados temporalmente en casas de vecinos o familiares cuyas viviendas no sufrieron daños.

“Lo que tienen los habitantes de Balboa es calidad humana”, destacó el mandatario al referirse a la solidaridad que se ha generado entre los habitantes.

Familias que perdieron sus casas han encontrado por ahora un techo prestado mientras esperan una solución.

Declararon calamidad pública

Ante la magnitud de las afectaciones, la Alcaldía de Balboa declaró la calamidad pública, una medida que permitirá adelantar acciones para atender la emergencia y gestionar recursos destinados a la recuperación del municipio.

El reto ahora es determinar con precisión el estado de cada vivienda y de las edificaciones públicas para establecer cuáles pueden ser reparadas y cuáles deberán ser reconstruidas.

Balboa intenta levantarse

En Tambores, las familias recorren las ruinas de sus viviendas en busca de lo poco que lograron salvar.Familias que tenían su vivienda recién remodelada, campesinos que perdieron parte de sus fincas y adultos mayores que ahora dependen de sus vecinos buscan cómo salir adelante después de perder sus viviendas. 

El terremoto pasó, pero en Balboa todavía queda una emergencia por atender: reconstruir las casas, recuperar las escuelas, asegurar las vías, reparar los servicios y, sobre todo, devolverles un lugar donde vivir a quienes lo perdieron todo.

Piden ayuda para los damnificados

La Administración municipal aseguró que necesita colchonetas y mercados para atender a las familias afectadas.Por ahora, la atención se ha realizado con recursos de la Alcaldía y con el apoyo de empresarios, amigos y particulares que se han unido a la causa.

El alcalde manifestó que, hasta el momento, no han recibido ayudas del Gobierno Nacional ni del departamental, por lo que reiteró el llamado para que Balboa sea tenido en cuenta en la distribución de recursos y ayudas destinadas a los municipios afectados.

Rodrigo de Jesús Gil
Afectado

“Yo estaba en la casa con mi esposa, de 62 años, y mi hijo, de 36 años, que tiene parálisis cerebral. Cuando mi esposa dijo: ‘Está temblando’, tomamos al niño y salimos a la calle. Nos paramos y solo nos quedó ver cómo se caía la casita. Toda, toda se afectó. No podemos vivir allí porque hay riesgo de colapso”.

Marta Inés López
Habitante de la vereda Tambores

“Yo vivo frente al colegio. Nos tocó ver cómo se caía a pedazos en el momento del terremoto. Yo salí de mi casa y pensé en los niños; miré de una para el colegio. Luego recordé que no tenían clases, pero fue algo muy horrible”.

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