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Instructor y sicólogo investigado por abuso sexual 

17 de abril de 2026 6 min de lectura Judicial Pereira


Una orden de captura inmediata emitió el juez Quinto de Garantías de Pereira para César Augusto Ramirez Córdoba de 52 años de edad, quien fue señalado por una adolescente y una joven, de haber cometido graves delitos sexuales, aprovechando, al parecer, su profesión como psicólogo, terapeuta y sus conocimientos en actuación, teatro, artes y ciencias cinematográficas. 

Este hombre, quien se mostró sorprendido durante la audiencia de imputación de cargos, fue contratista de las secretarías de Recreación y Deportes y Salud de Pereira; fue orientador de instituciones educativas y tal vez lo más grave, perteneció a la Fundación Sirviendo con Amor, donde son atendidas niñas en estado de vulneración por diferentes delitos, entre ellos abuso sexual, adicción a las drogas, abandono y maltrato.

¡Aberrante!

Lo narrado por el fiscal investigador del caso, durante la audiencia de imputación de cargos, fue tan fuerte, que dejó entre quienes estuvieron presentes un sentimiento de indignación, pero también de molestia y de impotencia, ante la vulnerabilidad de las víctima que solo estaban buscando en él a un docente o a un orientador emocional y que, sin darse cuenta, se vieron envueltas en prácticas sexuales que nunca quisieron.

Durante las diligencias, el fiscal del caso dejó claro que las autoridades fallaron al no haber atendido con el rigor necesario la denuncia que una de las víctimas puso hace 9 años y que, posiblemente habría evitado el segundo caso que hoy es motivo de investigación. Agregó que si bien no hay más denuncias formales, se debe tener presente que, durante estos nueve años, Ramírez Córdoba se desempeñó en labores relacionadas con menores de edad. 

El primer caso denunciado

Según lo narrado por la Fiscalía, el primer caso habría ocurrido entre el 20 de mayo y el mes de agosto de 2016, en diferentes días indeterminados, en un inmueble ubicado en el sector de Cuba, así como en la casa del hoy investigado y en la vivienda de los suegros. De acuerdo con la investigación, el imputado conoció a una joven de 17 años con quien inició una amistad, y a quien le ofreció clases de teatro y televisión, sin costo alguno, manifestando que tenía experiencia en estas artes y que además adelantaba un pregrado en salud mental y psicología en la Universidad UNAD. 

Sin embargo, tras ganarse la confianza de la víctima, las supuestas clases habrían sido transformadas en sesiones tipo terapia psicológica, generando una relación de poder, presión y manipulación que habría llevado inicialmente a que la joven le confiara información sobre su vida íntima y relaciones con su pareja.

En las clases le dijo que tenía que enseñarle el cine erótico Europeo, advirtiéndole que no podía contarle a nadie de esas clases, ya que “las personas tienen una mente muy cerrada e interpretan mal las cosas”, habría dicho.

Le advierte que debe recibir esas clases de contenido sexual como lo hacían las otras estudiantes que él tenía y aclarando que se trataba de un personaje que estaba interpretando, más no de sexo, que ella debía interpretar un personaje de porno profesional.

El fiscal en audiencia narró con pelos y señales las declaraciones de la menor en su denuncia, testimonio que no reproduciremos en esta nota, lo que sí se puede dejar claro es que según lo expuesto, estas supuestas clases de actuación tenían siempre uno orientación sexual, mediado por el poder que al parecer, el sujeto ya tenía sobre la menor. Al parecer este le repetía de manera constante que fuera más suelta, que dejara de cohibirse tanto, e incluso le mostró videos de pornografía, con el fin de que “aprendiera”, le dijo a la adolescente que no mejoraba en las clases y que ella requería de mucho trabajo.

El fiscal agregó en su narración de los hechos que el hombre en repetidas ocasiones le hacía referencia a su víctima de otras alumnas, con las que hacía peores cosas y que si quería ser buena actriz tenía que seguir los consejos. Le habría dicho el sujeto que con las alumnas la última clase era tener sexo real.

Segundo caso

Una joven de 18 años, compañera de trabajo en la Secretaría de Deportes de Pereira, lo contactó para pedirle ayuda frente a una situación que estaba viviendo, teniendo en cuenta que él era psicólogo. Habrían tenido dos sesiones de terapias entre el 24 de abril y el 20 de mayo de mayo de 2025 en las instalaciones del Parque del Café. La tercera sesión se programó para el 27 de mayo en el área de comida del centro comercial Bolívar Plaza y de ahí, al parecer con engaños, la condujo hasta carrera 6 con calle 21 donde la ingresó a un consultorio que estaban reparando.

Narró el fiscal que, estando el sitio le advierte que allí se iba a realizar la terapia psicológica, apagó las luces de la habitación dejándola sola por 5 minutos con el fin de que ella superara el miedo a la soledad. 

Al parecer, el hombre investigado tendría la habilidad de enredar con sus palabras y confundir a las víctimas de tal forma que terminaba convenciéndolas de prácticas que ellas no deseaban, como desnudarse. Este fue el caso de la compañera, quien terminó sin ropa en la supuesta sesión y el sujeto habría aprovechado para tocarle sus partes íntimas, como parte de la terapia y habría terminado diciéndole que era una buena alumna, había perdido el miedo y se había ganado la confianza de él. Sin embargo, le habría advertido que no le contara a nadie porque la gente “no entiende lo que es el teatro”. 

Pidió cárcel 

La fiscalía argumentó que César Augusto Ramirez Córdoba es un peligro para la sociedad y le imputó nueve eventos de actos sexuales en persona en incapaz de resistir agravado y un evento de acceso carnal con personas incapaz de resistir agravado,  cargos que no aceptó y el ente acusador solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario.

Dato

Como César Augusto está en libertad, el juez emitió la orden de captura para que cumpla con la medida en centro carcelario.

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