Camila García, una joven estudiante de tercer semestre de Administración de Empresas de la Universidad Tecnológica de Pereira, permanece en delicado estado de salud debido a la herida causada por una bala que salió de un arma oficial de la policía durante los disturbios registrados el pasado sábado, detrás del centro comercial Ciudad Victoria.
Con la voz entrecortada, Luz Marina García Valencia, madre de Camila, relató en entrevista exclusiva con este medio, los difíciles momentos que ha vivido desde que se enteró de que su hija estuvo a punto de perder la vida.
La mujer, que vive fuera del país, regresó de inmediato al conocer la noticia. Agradeció a las personas que auxiliaron a la joven de 20 años y contribuyeron a salvarla, pero también expresó su profunda tristeza e indignación porque, según afirma, la Policía Nacional no le brindó ayuda inmediata. Incluso aseguró que, de acuerdo con lo manifestado por el médico de la clínica Comfamiliar de Pereira que la atendió, si Camila no hubiera sido auxiliada a tiempo por parte de los ciudadanos que la socorrieron, habría muerto.
¿Qué pasó?
Recordemos que los hechos ocurrieron el sábado 30 de mayo, hacia las 11:35 de la mañana, en la calle 18 con carrera 10 de Pereira. Según las autoridades, una patrulla policial atendía un procedimiento contra un vendedor informal cuando, presuntamente, sacó un machete y lesionó a un subintendente tras fallar un disparo de Taser. En medio de la reacción para proteger a su compañero, una patrullera accionó su arma de dotación y el proyectil impactó a Camila García.
Luz Marina García Valencia manifestó que su hija, quien es una niña llena de sueños, muy inteligente y valiente, salió de la casa ubicada en la Avenida Sur, a pagar los servicios públicos en el centro de Multiservicios; la misma joven dijo que, cuando salía de allí, sintió un golpe en el pecho, cuando se puso la mano observó que tenía sangre y empezó a gritar. “Las personas se acercaron y la ayudaron, la subieron a un carro y se encargaron de hacer que mi hija llegara a la clínica Comfamiliar”.
Agregó la madre que, “esa era una labor que le pertenecía a la Policía Nacional, pero pasó que ese día no hicieron su labor con mi niña… yo le pregunto a la policía ¿por qué no socorrió a mi niña?, porque en los vídeos no los veo”.

La bala no salió
Resaltó también que en la clínica Comfamiliar están haciendo una labor inmensa, porque el proyectil entró al pecho, perforó los pulmones y una arteria que lleva la sangre al corazón. Los especialistas le explicaron a la mujer que la bala sigue allí alojada entre el corazón y los pulmones, presionando la arteria y esto le produce vómito y mareo, es decir, al parecer la vida de Camila aún está en peligro y los médicos estudian la forma de retirar la bala.
La madre también resiente los comentarios que han hecho sobre la joven, algunos tan absurdos como que estaba embarazada o que estaba allí chismoseando, también desde la policía indicaron que no le había pasado nada, que la herida era superficial. De la institución alguien fue a la clínica el primer día y se contactaron con un hermano de doña Luz Marina, dice que de ahí no han vuelto a preguntar por ella.
“No quiero generar más odio, más disturbios, simplemente los vídeos hablan por sí solos, me duele que no me la hayan auxiliado, que no estén pendientes de la evolución de ella, frente a los hechos las autoridades pertinentes tendrán que debatir qué se hizo mal”, expresó Luz Marina.
Camila está consciente y le pregunta a la mamá “¿Por qué a mí?, ¿Por qué la policía no me ayudó?”, interrogantes sin respuestas.
Empezar de cero
La madre explica que, debido a que la bala le ocasionó graves afectaciones y comprometió una zona cercana al corazón, Camila deberá ser sometida a un largo proceso de terapias y rehabilitación.
Actualmente no puede desarrollar con normalidad actividades básicas, por lo que tendrá que aprender de nuevo a mover sus piernas, las manos, a sentarse, alimentarse por sí sola, caminar y recuperar su autonomía. Los familiares señalan que el proceso será complejo y que prácticamente deberá volver a aprender, paso a paso, muchas de las funciones que antes realizaba de manera natural.
Había hablado con su mamá
Minutos antes de resultar herida, Camila había hablado por teléfono con su madre. Como su celular se quedó sin batería, ingresó a un establecimiento comercial para comprar un cargador. Allí dejó el equipo y les dijo a las personas del local que regresaría en unos minutos, ya que iba a pagar unos servicios públicos. Sin embargo, nunca volvió.
La Vida
Camila es hija única y una joven muy emprendedora. Actualmente cursa estudios universitarios y sueña con convertirse en una exitosa empresaria. Quienes la conocen la describen como una persona alegre, tierna, noble, luchadora y amante de los animales. El próximo 9 de junio cumplirá 21 años de edad, una fecha que esperaba celebrar con una gran fiesta junto a sus familiares y amigos.
Dato
“Les agradezco a quienes la llevaron, un hombre de nombre Jesús, Oswaldo y una mujer de un almacén, ellos la salvaron”
