La muerte de Miguel Arley Correa Henao, de 41 años, tiene conmocionados a familiares, amigos y comerciantes del sector de los Puentes de la 9 con 12, en Pereira, donde durante más de una década atendió su estanquillo y se ganó el cariño de vecinos y clientes.
El hombre murió luego de ingresar a una clínica con un fuerte dolor en el pecho, al parecer provocado por una caída en motocicleta ocurrida días antes. Sin embargo, no existe claridad sobre dónde ni cómo ocurrió el accidente.
¿Qué pasó?
De acuerdo con la información conocida, Miguel ingresó al mediodía del miércoles 8 de julio al servicio de urgencias de la Clínica Comfamiliar de Pereira. Según manifestó su compañera sentimental, el comerciante le contó que en la madrugada del pasado lunes había sufrido una caída cuando se movilizaba en su motocicleta.
Sin embargo, nunca explicó dónde ocurrió el accidente ni cómo perdió el control del vehículo. Pese al golpe, decidió levantarse, regresar a su casa y no buscar atención médica porque pensó que no era una lesión de gravedad.
Con el paso de las horas comenzó a sentirse mal, presentó un fuerte dolor en el pecho y sus familiares lo vieron deteriorarse, así que lo llevaron a la clínica el día de ayer. La mujer les indicó a las autoridades de tránsito que desconoce cómo sucedió el accidente y que por esa razón no podía entregar mayores detalles sobre lo ocurrido.

Investigan las causas de la muerte
Debido a que no existe claridad sobre el lugar, la forma ni las circunstancias en que ocurrió la caída en motocicleta, las autoridades adelantan la investigación para establecer qué pasó realmente.
Funcionarios del grupo de Criminalística del Instituto de Movilidad de Pereira realizaron la inspección técnica al cuerpo y posteriormente lo trasladaron al Instituto Nacional de Medicina Legal, donde la necropsia permitirá establecer la causa exacta de su muerte y si está relacionado con las lesiones sufridas en el presunto accidente.
Un hombre muy querido
Miguel era natural de Pereira, padre de dos hijos y desde hacía más de diez años era propietario de un estanquillo ubicado en el sector de los Puentes de la 9 con 12, lugar donde también residía, era ampliamente conocido por su trato amable y su disposición para ayudar a quienes lo rodeaban.
Ayer, la tristeza se apoderó de la cuadra donde tenía su negocio tras regarse la noticia de su muerte. Clientes, vecinos y amigos no ocultaban el dolor e incluso estaban tomando y llorando por la partida de un hombre al que describieron como trabajador, noble, alegre, amiguero, recochero, servicial y siempre dispuesto a tenderle la mano a quien lo necesitara. Su inesperada muerte dejó un profundo vacío entre quienes compartieron con él durante tantos años y muy apreciado en el sector.
