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Pagarán en prisión por brutal tortura a niños

25 de marzo de 2026 4 min de lectura Judicial Pereira

Se hizo justicia en el caso que más estremeció a Santa Rosa de Cabal en 2024: Mitchell Yuliana Flórez, de 28 años, y Daniel Ochoa Uribe, de 30, fueron condenados por torturar a dos pequeños de 4 y 5 años; el padrastro habría sido el agresor y todo ocurrió con el consentimiento de la madre.

Los hechos

El aberrante caso salió a la luz el jueves 25 de enero de 2024 a las 7:00 de la noche, cuando la abuela de dos niños acudió a la policía para denunciar el maltrato al que eran sometidos sus nietos en el barrio San Vicente.
Ante la denuncia, la policía de Infancia y Adolescencia se desplazó al lugar junto con funcionarios de la Comisaría de Familia. Al llegar, fueron atendidos por Mitchell Yuliana, madre de los niños, y su pareja Daniel, con quien llevaba solo 2 meses de relación. El horror se apoderó de los agentes al descubrir que la niña de 5 años presentaba quemaduras provocadas por la estufa y hematomas en diversas partes del cuerpo. El niño de 4 años estaba atado de manos, mostrando signos evidentes de maltrato, el pequeño reveló múltiples hematomas en el rostro y otras partes del cuerpo. Los niños, al ver a la policía, relataron los horrores a los que eran sometidos diariamente. El niño describió: “Todos los días me pegan, miren mis manos, miren lo que me hizo papá Daniel”. La niña explicó que su padrastro la quemó porque se negó a comer, mostrando las lesiones aún frescas.


En la mañana de ayer, la juez Primero Penal de Circuito Especializado de Pereira leyó los detalles de los hechos que llevaron a la condena. Dijo que durante el mes de diciembre de 2023 el sujeto sometió a los pequeños a un trato degradante: al menor a tratos crueles e inhumanos como negarle la comida como castigo, diciéndole que debía “ganársela”; lo obligaba a comer del suelo, le amarraba las manos hacia la espalda durante horas y le causó quemaduras en las manos con la estufa o un sartén por comerse las uñas. Además, lo humillaba vistiéndolo con prendas de mujer, pintándole las uñas y diciéndole que lloraba como una niña; lo obligaba a dormir en el suelo sin abrigo y le restringía el contacto con su familia materna, manteniéndolo completamente aislado.


Según la juez, de manera similar lo hizo con la niña: le provocó quemaduras en las manos, la obligó a comer del suelo e incluso del bote de basura, la hacía dormir en el piso sin abrigo y le restringía el contacto con su familia materna. Además, a ambos menores los halaba del cabello, los golpeaba contra la pared y los agredía con puños y objetos como correas, cables, zapatos, ganchos y ramas, causándoles lesiones visibles y graves secuelas físicas.

Mitchell, madre de los niños, presenció los actos de tortura que Daniel cometía contra sus hijos, los permitió sin intervenir para protegerlos. Por el contrario, evitó que los menores tuvieran contacto con sus familiares para que nadie se enterara de lo que ocurría y, cuando le preguntaban por ellos, aseguraba que los niños estaban bien.

Traslado


Daniel, a través de su abogado, manifestó que presenta riesgos y problemas de seguridad en la cárcel La 40 de Pereira desde el momento de su captura, asegurando que ha sido amenazado. Por esta razón, solicitó que, una vez firme la condena, sea trasladado a otro centro penitenciario del país o al departamento de Antioquia, donde reside su familia. Esta petición fue avalada por la juez.

La condena


El Juzgado Primero Penal de Circuito Especializado de Pereira sentenció a Daniel a 150 meses de prisión, es decir 12 años y 5 meses, por los delitos de tortura agravada y lesiones personales dolosas agravadas. Por su parte, Mitchell fue condenada a 32 meses de prisión, es decir 2 años y 4 meses, por el delito de favorecimiento. A ambos se les negó la detención domiciliaria, por lo que deberán cumplir la condena en prisión, y se les tendrá en cuenta el tiempo que ya han permanecido privados de la libertad.

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