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Robaron y la Policía nunca llegó

14 de marzo de 2026 5 min de lectura Judicial Pereira

Los millonarios robos en conjuntos residenciales se volvieron el pan de cada día en Pereira y, pese a la gravedad de los casos, hasta ahora no se ha desmantelado ninguna banda de apartamenteros. La comunidad asegura sentirse cada vez más insegura y sin apoyo de las autoridades. 

Un hecho que tiene indignada a una familia  ocurrió en el sector de Pinares, donde cerca de 10 delincuentes llegaron a un edificio, amordazaron a las víctimas, cometieron el robo y huyeron tranquilamente. Lo más grave es que, aunque se llamó a la Policía, esta nunca actuó.

¿Qué pasó?

Q’hubo conoció el caso por la denuncia de las mismas víctimas, quienes aseguran que, pese a llamar a la Policía Metropolitana de Pereira, la patrulla que atendió el caso ni siquiera ingresó al edificio. Ante la indiferencia de las autoridades, recurrieron a este medio de comunicación para dar a conocer lo ocurrido, alertar a la comunidad y evitar que más personas sean víctimas de esta banda de delincuentes que anda suelta por la ciudad.

Los hechos se registraron el lunes 9 de febrero hacia las 8:30 de la noche en la carrera 16 bis número 8-61, en el sector de Pinares, específicamente en el edificio Tirol 1. Según la denuncia, los delincuentes también intentaron ingresar a los edificios Tirol 2 y Tirol 3, ubicados en el mismo sector, todos diagonales al restaurante Selva, pero no lo lograron.

Tremenda bandola 

En las cámaras de seguridad quedó registrado cómo operó la banda. Al lugar llegaron tres vehículos y una motocicleta: un carro rojo, uno negro y otro gris, este último dando vueltas por el sector vigilando la zona.

Las imágenes muestran que los sujetos primero intentaron ingresar a un edificio vecino, que tampoco cuenta con portero y solo tiene una puerta principal, pero no lograron abrirla. Fue entonces cuando se dirigieron a la propiedad que es de cinco pisos, al que finalmente entraron a las 8:29 de la noche. 

De los vehículos descendieron varios de los presuntos delincuentes y en los videos se observa cómo uno de ellos abre la puerta principal del edificio y permite el ingreso de un sujeto. Permanece en la entrada hasta que llegan los llamados “campaneros”, un hombre y una mujer que se quedan todo el tiempo en la puerta principal y luego ingresa en compañía de otro delincuente para cometer el robo.

El robo

Según relató una integrante de la familia afectada, al parecer los sujetos quitaron la energía de las zonas comunes. En el lugar hay ocho apartamentos y, al parecer, los tres sujetos con tapabocas y guantes de látex (para no dejar huellas),intentaron ingresar a varios de ellos, pero no lo lograron. La empleada de uno de los apartamentos, al escuchar ruidos en el pasillo, miró por el ojo mágico de la puerta y observó a tres hombres con una linterna. 

En cuestión de segundos los sujetos abrieron la puerta, la empujaron, la tiraron al suelo y la amordazaron. Luego se dirigieron a una de las habitaciones donde estaba una adulta mayor de más de 80 años, quien permanecía acostada porque no puede caminar debido a una cirugía en la rodilla. La mujer no sabía lo que ocurría porque todo estaba oscuro.

Los delincuentes pensaron en llevarla hasta la sala donde estaba la empleada, pero al decirles que no podía caminar le ordenaron que se quedara quieta mientras ellos revolcaban el apartamento buscando objetos de valor, especialmente joyas. En medio del robo se quebró un vidrio, lo que asustó a los ladrones, quienes salieron corriendo. La empleada, aún amarrada, logró ir saltando hasta la habitación de la adulta mayor y con unas tijeras le pidió que le cortara las amarras.

La policía

Ante lo ocurrido, la empleada informó a la familia de la abuela lo que había pasado y de inmediato llamaron a la Policía. Los afectados aseguran que una patrulla llegó hasta la puerta principal del edificio y habló con un familiar, quien les contó todo lo sucedido e incluso les ofreció los videos de las cámaras de seguridad. Sin embargo, según denunciaron, los uniformados no recibieron el material ni subieron al apartamento a verificar lo ocurrido; simplemente escucharon la historia en la portería y se retiraron del lugar. La familia también manifestó su indignación porque ninguna autoridad judicial llegó a inspeccionar la escena, ni para recoger pruebas ni para recibir la denuncia formal. Aseguran que nunca apareció ni la Sijín ni el CTI, por lo que hasta ahora no han podido entregar los videos a las autoridades, mientras la banda que cometió el robo sigue libre.

cifras

$700 mil es el valor aproximado de lo hurtado.

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