Mientras las autoridades locales continúan atendiendo la emergencia causada por el terremoto, un nuevo hecho de sangre se registró en Pereira, esta vez a plena luz del día y en el barrio Samaria II. José Alberto Agudelo Arroyave, de 59 años, fue asesinado a tiros en plena vía pública, en un hecho que causó alarma entre los habitantes del sector.
¿Qué pasó?
Eran aproximadamente las 2:50 de la tarde de este martes 25 de agosto cuando la víctima se encontraba en la manzana 45, frente a la casa 26, en el barrio Samaria II. Estaba en el andén, frente a la tienda La Avioneta, tomando una cerveza, cuando un sujeto desconocido llegó caminando. Sin mediar palabra, sacó un arma de fuego y le disparó varias veces. Después de cometer el crimen, el agresor huyó por el sector de la caseta comunal.
Cuando llegaron las autoridades, encontraron al hombre tendido en el andén, en medio de un lago hemático, y procedieron a acordonar el lugar para realizar la inspección judicial.
Personal de Criminalística de la Sijín de Pereira realizó la inspección técnica del lugar y del cuerpo. Durante el procedimiento, establecieron que la víctima recibió seis impactos de bala en la cabeza. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a Medicina Legal de Pereira para la respectiva necropsia.

La noticia que recibió su esposa
José Alberto vivía con su esposa en Samaria II y era una persona conocida en el sector. Ayer salió de su casa antes del mediodía para dirigirse a un apartamento de su propiedad, ubicado en el mismo barrio, donde tenía previsto realizar algunos arreglos.
Horas después, cerca de las 2:45 de la tarde, su esposa recibió una llamada de una vecina, quien le informó que habían asesinado a su esposo en una tienda ubicada frente al parque.
Era un hombre de bien
José Alberto era natural de Pereira y se dedicaba a arrendar apartamentos de su propiedad, varios de ellos en el mismo barrio donde vivía con su esposa.
Quienes lo conocieron lo recuerdan con cariño. Para sus vecinos era un hombre amable, servicial, trabajador y de buen corazón.Aseguraron que no era una persona conflictiva, no buscaba problemas con nadie y llevaba una vida tranquila junto a su esposa. Por eso, su muerte causó tristeza y consternación entre quienes compartieron con él durante años.
La noticia de su asesinato dejó un profundo vacío entre sus seres queridos y vecinos, quienes todavía intentan entender cómo la vida de un hombre al que describen como una persona de bien terminó de manera tan violenta.
Cifras
107 homicidios se han registrado en Pereira en lo corrido del año.
