Lo que comenzó con extraños mensajes por WhatsApp terminó convirtiéndose en una pesadilla para una mujer, quien durante varios días vivió bajo amenazas de muerte sin imaginar que, detrás de toda la extorsión, al parecer, estaba su propio hijo.
¿Qué pasó?
La víctima comenzó a recibir mensajes y llamadas desde el pasado 11 de mayo, según se conoció, las personas que la contactaban le aseguraban que ella supuestamente estaba ‘trabajando’ con su hijo en actividades relacionadas con venta de estupefacientes y que necesitaba un supuesto permiso para poder hacerlo, la mujer respondió que no tenía nada que ver con ese tipo de situaciones y les dijo que, si tenían problemas con su hijo, los arreglaran directamente con él, sin embargo, las amenazas comenzaron a subir de tono.
Las amenazas
Los supuestos delincuentes le exigían inicialmente 3 millones de pesos y le advertían que, si no pagaba, la iban a matar a ella, a su hijo y que incluso sabían dónde estudiaba su hija menor, también le enviaban mensajes diciéndole que podían ir hasta el colegio de la niña y que ‘un muerto más, un muerto menos no había problema’, además, empezaron a amenazarla con robarle la motocicleta, temerosa por todo lo que estaba pasando, la mujer alcanzó a consignar dinero a una cuenta Nequi antes de acudir a las autoridades.
Le hicieron rebaja
La señora insistía en que no tenía por qué pagar porque ella no vendía nada ilegal, fue entonces cuando las personas detrás de la extorsión le dijeron que le rebajaban la exigencia y que por lo menos entregara 2 millones de pesos o al menos abonara un millón, porque de lo contrario debía atenerse a las consecuencias.
El plan del Gaula
El 14 de mayo, desde muy temprano, volvieron a escribirle preguntándole por el dinero y diciéndole que ya no le darían más plazo, cansada de las amenazas, la mujer decidió acudir al Gaula de la Policía, ese mismo día recibió mensajes donde le indicaban que debía consignar el dinero a una cuenta Nequi; sin embargo, ella respondió que prefería entregarlo personalmente, la persona que estaba detrás de la extorsión aceptó el encuentro y le dijo que enviaría a un pupilo para recoger la plata, advirtiéndole que no fuera a hacerle echar mano porque hasta a la mamá podían matar, mientras tanto, agentes del Gaula organizaron un plan antiextorsión alrededor de la Terminal de Transportes de Pereira.
La captura
La mujer llegó al sitio acordado y recibió mensajes donde le preguntaban cómo iba vestida, minutos después apareció un hombre llamándola por su nombre y entregándole una hoja donde decía abono 500 mil, en ese momento, la víctima entregó un sobre que únicamente contenía 100 mil pesos, aunque simulaba tener los 500 mil acordados, apenas el hombre recibió el sobre, de inmediato agentes lo capturaron, el detenido fue identificado como Carlos Alberto Rivera Rojas, de 52 años, residente en Dosquebradas, quien registra antecedentes por porte ilegal de armas, hurto calificado y agravado y lesiones personales.
El hijo intentó escapar
Durante el procedimiento, Carlos aseguró que solamente había ido a recoger una encomienda y señaló hacia una estación de servicio donde, supuestamente, estaba quien lo había enviado, en ese momento, un joven que observaba la situación salió corriendo al verse descubierto, los uniformados iniciaron una persecución y lograron alcanzarlo a la altura de la carrera 22 con calle 14.
¿Quién era?
Se trataba de Jhon Jader Vélez Sánchez, de 21 años, residente en el barrio Samaria, cuando la víctima llegó al sitio reconoció que el capturado era su propio hijo y contó que desde hacía unos 20 días él no estaba viviendo en la casa, además de los múltiples problemas que había tenido con él.
Dato
Información conocida por Q’hubo indica que, al parecer, el joven consume estupefacientes y anteriormente ya habría tenido problemas por deudas relacionadas con drogas en el sector donde reside, incluso, en otra ocasión, la mamá habría tenido que pagar una deuda de él para evitar inconvenientes mayores.
Audiencia
Durante las audiencias preliminares, la Fiscalía le imputó a Jhon Jader Vélez Sánchez el delito de extorsión agravada en grado de tentativa, cuando el juez le preguntó si aceptaba los cargos, el joven prefirió guardar silencio; sin embargo, el despacho judicial decidió no enviarlo a la cárcel y rechazó la solicitud de medida de aseguramiento presentada por la Fiscalía, según se conoció en audiencia, el juez consideró que el joven necesitaría acompañamiento y ayuda psicológica, además de señalar que en el caso no se cumplían algunos requisitos contemplados para imponer una medida privativa de la libertad.
El otro capturado quedó libre
En el caso de Carlos Alberto Rivera Rojas, la Fiscalía determinó que, presuntamente, habría sido utilizado mediante engaños únicamente para recoger el dinero, por lo que no le imputaron cargos y posteriormente recuperó la libertad.
