Cada vida es una historia que contar… hay quienes viven para contar la suya, pero a otros la vida se les apaga demasiado pronto y su historia tiene que ser contada. Y este río, que ya ha cobrado varias vidas, hoy tiene otra crónica más que contar.
La tragedia
Hacía semanas, Adrián le decía a su pareja que quería ir a una piscina, pero por el trabajo no habían podido darse ese momento en familia. Llegó el Jueves Santo, 2 de abril, una de esas fechas donde muchos aprovechan para compartir, y decidieron salir desde el barrio Las Vegas, sector La Playita, en Dosquebradas, con la idea de ir al Parque del Café, pero al encontrar cerrado el lugar, cambiaron de plan. En el camino se encontraron con unos conocidos y terminaron yendo al río Otún, en el sector La Arenera, vereda San José, vía hacia La Florida, un sitio donde, según dicen, hay partes peligrosas.

Se lo llevó el río
Apenas llegaron, hacia la 1:15 de la tarde, Adrián, emocionado, se metió al agua en la orilla. No había pasado ni un minuto cuando una fuerte corriente lo arrastró. Su pareja, que estaba con los niños y ni siquiera había alcanzado a entrar al río, le contó a Q’hubo que vio en su rostro una expresión de angustia que jamás va a olvidar. Desesperada, corrió por la parte alta intentando ayudarlo, incluso trató de meterse, pero la corriente ya lo había alejado. Alcanzó a verlo levantar una mano… y esa fue la última vez. Después, su cuerpo desapareció entre las piedras, la comunidad intentó auxiliarlo, pero fue en vano, metros más abajo, aproximadamente 500, fue sacado del agua y trasladado en ambulancia al hospital de Kennedy, a donde ingresó sin signos vitales, aunque intentaron reanimarlo, su estado era muy crítico y finalmente falleció.
Diagnóstico
Según se conoció, el médico determinó muerte cerebral, debido a los fuertes golpes que recibió, no solo en la cabeza sino en varias partes del cuerpo al chocar contra las piedras del río. Todo indica que uno de esos impactos lo habría dejado inconsciente, pese a que sabía nadar perfectamente, incluso con su discapacidad.
La familia
Detrás de esta tragedia hay una historia, su mamá, quien hace pocas semanas fue diagnosticada con cáncer de seno, llevaba casi siete años sin verlo, solo a través de fotos y videollamadas, pero ese amor de madre e hijo seguía intacto. Él le decía que quería verla, abrazarla antes de su operación y que no quería perderla. Ella también soñaba con ese reencuentro. Pero la vida les cambió el destino, tras conocer la noticia, viajó durante tres días desde el estado Aragua, en Venezuela, haciendo varias escalas, con ayuda de vecinos de su otra hija, es decir, la hermana de Adrián, quienes reunieron dinero para los pasajes y así poder llegar hasta Pereira. Hoy llegó… pero no para abrazarlo en vida, sino para despedirlo.
¿Quién era?
La víctima fue Adrián Eduardo Ibarra Cela, venezolano de 30 años, era una persona con discapacidad, le faltaba su pierna derecha, pero eso nunca fue impedimento para salir adelante. Se ganaba la vida vendiendo dulces en diferentes puntos de Pereira, como la Gobernación, la Dian, oficinas de tránsito y otros lugares. Además, en las noches cuidaba carros, ya que era quien respondía por su familia. Llegó a Colombia en 2019 buscando un mejor futuro. Era un hombre amoroso, trabajador, alegre, servicial, como todo buen venezolano, y muy querido por quienes lo conocían, vivía con su pareja desde hace cuatro años, con quien formó su hogar. Deja una bebé de 9 meses. Su compañera sentimental le contó a Q’hubo que, pese a su discapacidad y sus dolores en la espalda y su pierna, todos los días salía a trabajar sin rendirse, dando lo mejor de sí. También hacía parte de un grupo de personas con discapacidad en la comuna Cuba, donde jugaba baloncesto en silla de ruedas cada vez que podía junto a otros en su misma condición.
Dato
El 1 de abril fue el cumpleaños de su pareja, y el mismo 2 de abril, día de la tragedia, era el cumpleaños de su hermana. Por eso, Adrián trabajó hasta la medianoche cuidando carros para poder celebrar ambos cumpleaños. Ese día, después del paseo al río, tenían planeado ir hasta la casa de su hermana, en la avenida del Río, para compartir en familia. Nunca alcanzaron a llegar.
Su mamá pide ayuda
Hoy su familia está completamente destrozada, sumida en el dolor, después de tantos años sin verlo, su mamá tuvo que reencontrarse con él sin vida. En medio de su enfermedad, pide ayuda para poder llevar el cuerpo de su hijo a Venezuela, su tierra. No quiere dejarlo en Colombia, su deseo es enterrarlo allá o, si es posible, cremarlo y llevar sus cenizas, pero le han dicho que no puede hacerlo por las condiciones de su muerte. Además, no cuenta con recursos económicos, ya que solo logró viajar gracias a la ayuda de vecinos de la hija que tiene aquí en Pereira. Tampoco tiene cómo regresar a su país, quienes deseen ayudar pueden comunicarse a los números: 324 6356511, 324 3345539 y 320 2695568.
El procedimiento
Unidades del CTI realizaron la inspección del cuerpo en el centro médico, y posteriormente, fue trasladado al Instituto de Medicinal Legal para que le practicarán la necropsia que por ley corresponde. El cuerpo será entregado a sus familiares el lunes, una vez se completen los trámites, incluyendo la verificación por parte de Migración, ya que contaba con salvoconducto. La familia ahora busca apoyo para poder llevarlo de regreso a su país.
