Un sangriento ataque a quemarropa sacudió las calles del barrio Las Brisas la tarde de este lunes 31 de agosto. Transcurrían las 6:40 de la tarde cuando una ráfaga de disparos rompió la tranquilidad de la manzana 32, justo al frente de la casa 13, cobrando la vida de Katalina Orozco Agudelo, de 37 años de edad.
La tranquilidad de la vía pública se transformó en un escenario de espanto. Apenas dos minutos antes del letal ataque, hacia las 6:38 de la tarde, una patrulla del CAI Villa Santana fue alertada apresuradamente por vecinos del sector que escucharon las detonaciones en la vía principal. Al desplazarse al sitio, los uniformados hallaron la dantesca escena: el cuerpo de Katalina tendido en el suelo, ensangrentado y luchando por su vida.
Residentes la auxiliaron
En medio del pánico de los residentes, la víctima fue auxiliada y trasladada a toda velocidad en un vehículo particular hasta las instalaciones del Hospital Kennedy de Pereira. Sin embargo, los impactos de bala eran de gravedad. El dictamen médico confirmó que Orozco Agudelo presentaba múltiples e irreversibles heridas de bala agrupadas en la región occipital. Minutos después de su ingreso al centro asistencial, los galenos notificaron oficialmente su deceso.
Personal especializado de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) se desplazó tanto al centro de salud como a la escena del crimen para realizar la inspección técnica al cadáver y la recolección de evidencias.
Cuentas pendientes
Tras las verficaciones de identidad, salieron a la luz los oscuros antecedentes que rodeaban a la víctima. Orozco, residía a pocas cuadras del lugar del crimen, en la manzana 14 casa 21 del mismo barrio Las Brisas. Las autoridades confirmaron que la mujer había sido capturada en el año 2024 por el delito de tentativa de homicidio y permaneció privada de la libertad hasta abril de este mismo año, cuando recobró su libertad.
Malas decisiones
Las hipótesis oficiales apuntan a que Katalina estaría presuntamente vinculada a la estructura criminal ‘Cordillera’, en la cual ejecutaba el cobro de extorsiones en las rutas del transporte informal del sector.
No dieron con su paradero
Mientras las unidades judiciales acordonaban la zona, la Policía activó de inmediato un vertiginoso «plan candado» en las comunas aledañas para dar con el sicario. Según las primeras labores de vecindario recolectadas por las autoridades, testigos presenciales manifestaron que el agresor vestía prendas de color gris. Pese al despliegue operativo, el tirador logró esfumarse entre los callejones sin dejar rastro.
Las investigaciones avanzan para determinar si este implacable ajuste de cuentas está ligado a su reciente salida de prisión o a disputas por el control del microtráfico y la extorsión en la Comuna Villa Santana.
