Risaralda

Lo perdieron todo en la invasión El Otoño

5 de marzo de 2026 4 min de lectura Contenidos Qhubo
Más de una docena de familias volvieron a ser víctimas de las implacables llamas. Angustia y dolor se vivieron cuando hombres, mujeres, niños y abuelos salían corriendo con lo que llevaban puesto, viendo cómo el esfuerzo de toda una vida se convertía en cenizas. Siempre terminan siendo los más vulnerables, los que trabajan día a día para llevar el sustento a la casa, quienes pagan las consecuencias.



El incendio
Eran las 6:30 de la mañana. Mientras algunos aún descansaban y otros apenas se alistaban para ir a trabajar, el fuego empezó a crecer dentro de una de las viviendas de la invasión El Otoño, en el barrio Comfamiliar de la comuna Villasantana. En cuestión de minutos las llamas se extendieron y alcanzaron varias casas. Familias enteras quedaron atrapadas en medio del humo y el desespero.



No es la primera vez
Con este ya son tres incendios que han golpeado a varias de estas mismas personas. Otras ya habían sufrido dos tragedias similares. Aunque no hubo quemados graves, sí se presentaron muchos rasguños y golpes. Jóvenes y adultos terminaron lastimados mientras rompían paredes y láminas para sacar a niños y abuelos. Varios adultos mayores, algunos con más de 80 años, tuvieron que ser auxiliados porque se descompensaron.



Según la comunidad, el Cuerpo Oficial de Bomberos llegó aproximadamente 25 minutos después, cuando el fuego ya había arrasado con buena parte de las viviendas. También hicieron presencia Ponalsar, la empresa Aguas y Aguas y dos ambulancias que atendieron a personas afectadas por la crisis nerviosa.

Escenas de dolor
El panorama era desgarrador. Señoras abrazando a sus gatitos y perritos, niños llorando, adultos mayores sentados en andenes mirando el humo salir de lo que minutos antes era su hogar. Muchos no habían desayunado. Ante la necesidad, vecinos del sector, con lo poco que tenían, prepararon huevos revueltos, pan, chocolate y café para compartir. Se reunieron alrededor de lo poco que quedó para darse ánimo y fuerzas. La comunidad aledaña fue solidaria, comunicativa y muy activa ayudando en todo momento. Entre lágrimas y abrazos, intentaban consolar a quienes lo perdieron todo otra vez.



Consolidado de afectación
4 viviendas con pérdida total.
6 casas con daños parciales.
26 personas afectadas, entre ellas 4 niños y 21 adultos.
La DIGER estuvo en el lugar realizando la valoración y caracterización de las familias damnificadas.

Un recuerdo que duele
Muchos de los afectados también vivieron el incendio del 8 de diciembre de 2019. En esa ocasión lo perdieron todo y lograron levantarse con esfuerzo. Hoy vuelven a empezar desde cero.

Los abuelos que lo perdieron todo
Rosalba García Tobón y Bernardo Tobón, una pareja de adultos mayores, quedaron únicamente con la ropa que llevaban puesta. Su nieto los sacó desesperadamente de la vivienda. En medio del incendio murió su perrita french poodle llamada Ponina. Además, un gatito está desaparecido y varios animales resultaron con quemaduras.

Voces de los afectados
Viviana Andrea Álvarez Torres, afectada:

“No es la primera vez que pasamos por esto. Tenemos niños pequeños y adultos mayores. Quedamos en la calle con lo que teníamos puesto. Solo pedimos que nos ayuden.”
Contacto: 3127297410

Jhon Edinson Escobar Marín, afectado:
“Rompieron las paredes de mi casa que también se vio afectada. Necesitamos ayuda para recoger los escombros. Hay muchas personas que no tienen dónde dormir.”
Contacto: 3215146137

Yeison Varela, afectado:
“Vi que el fuego ya estaba en el techo y solo pensé en sacar a mis abuelos. Es muy duro volver a pasar por esto. Nos quedamos sin nada.”

Bomberos

En la emergencia participaron 12 unidades del Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira, con tres camiones extintores y un vehículo de rescate. El capitán Luis Enrique Reyes recomendó estar atentos a cualquier olor a quemado, revisar cables en mal estado y no dejar electrodomésticos conectados que puedan generar recalentamiento.

Una nueva tragedia
Otra vez el fuego arrasó con sueños, recuerdos y el esfuerzo de años. Otra vez la comunidad tuvo que abrazarse en medio del humo para resistir. Hoy estas familias necesitan apoyo para volver a empezar. Porque cuando el fuego se apaga, lo que queda es la realidad: quedarse sin nada y tener que levantarse de nuevo.
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